El Cuerpo de Bomberos Puente Alto cumple 90 años de vida institucional, una historia que nació en 1929 con la fundación de su Primera Compañía y se consolidó el 29 de septiembre de 1936, cuando las compañías de la comuna unieron sus caminos para formar un solo Cuerpo.
Todo comenzó en agosto de 1929, cuando nació la Primera Compañía, que salió adelante a punta de «Deber y Constancia». Sus esfuerzos no pasaron inadvertidos: los ojos de los vecinos se posaron sobre ella y, en 1934, una carta escrita a mano por uno de los integrantes de la llamada «OK», grupo que se reunía en la esquina conocida como «la vuelta de los afligidos» y a quien todos conocían como el «patroncito», le propuso unir ambas instituciones. Con constancia y sacrificio, se conocieron y compartieron ideas durante más de un año, hasta que el 29 de septiembre de 1936 decidieron unir sus caminos en beneficio de los habitantes de la comuna.
La ceremonia se realizó en la casona de Don Rafael Bascuñán Valledor, ubicada en Av. Concha y Toro N° 492. Era el padre de quien sería elegido Primer Superintendente y actuó como padrino de esta unión. Junto a su hermano Joaquín, ya conocía el quehacer bomberil por su paso por la Primera Compañía de Santiago. Con un simple brindis se selló un acuerdo que ha durado hasta hoy.
Con el paso de los años, la institución fue creciendo. En 1955 se incorporó una compañía dedicada a San José que, pocos meses después, decidió emprender su camino en solitario. Hoy es una institución vecina, participativa y colaborativa, que serpentea junto al río Maipo y con la que aún se mantiene una relación cercana. Tras años de prueba, ensayo y dedicación, en 1971 llegó la primera compañía surgida de esta unión, protegida por San Gerónimo, patrono de los sabios y estudiosos, y que mantiene su «Guardia en Propiedad».
En octubre de 1980 nacieron dos compañías gemelas que, en 2013, tomaron caminos separados sin dejar de pertenecer al mismo Cuerpo. Una de ellas se asienta en la cordillera y trabaja en incorporar los nuevos conocimientos y la tecnología que la institución necesita para crecer, haciendo «Honor al Deber» a nivel nacional. La otra se especializa en el trabajo con escalas y en rescates, llegando incluso a las alturas.

Entre ambas fechas se sumó también una compañía ligada a la zona vitivinícola y a la naturaleza de Pirque, en el valle del Maipo. Constante y esforzada, su llegada generó tensiones iniciales con las demás, hasta que primaron la hermandad y la cofradía. Hoy es un baluarte al otro lado del río.
En agosto de 2017 nació la Octava Compañía, fruto del esfuerzo y del empuje de sus integrantes. Aunque muchas veces fue discriminada por su lugar de origen, bajo el lema «Unión y Vocación» se ha convertido en una fuente de energía vital para la institución y se ubica con orgullo en el sector de Bajos de Mena.
Dos años después, en septiembre de 2019, llegó una nueva compañía a un sector cercano a Tobalaba, a los pies del cerro Chequén, nombre con que se conoció originalmente a la comuna. La más reciente, creada en 2021, destaca por sus habilidades en idiomas, en particular francés y alemán. Aunque funciona en una casa antigua, tiene la misma importancia y categoría que sus hermanas y aporta con la misma entrega al servicio de la comunidad.
Así han transcurrido 90 años, y cada año hombres y mujeres eligen con cuál de estas compañías servir, dedicando una vida de «dulce y agraz» a la comunidad. Según las estadísticas institucionales, son miles quienes han abrazado esta vocación para servir a los puentealtinos con todo el corazón.
¡Noventa años de Deber, Constancia y Sacrificio al servicio de Puente Alto!

